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¡Llévala al cielo, hazla estallar de pasión y dale una inmensa satisfacción sexual, estimulando sus zonas orgásmicas!
7 zonas de placer en la mujer para alcanzar diferentes orgasmos femeninos
Empecemos por las más sutiles: labios y orejas. Los labios son el punto por el cual comienza todo, un primer beso apasionado, sentir el roce mutuo de los labios, la saliva…todos estos elementos hacen que entremos en una primera fase de excitación imparable.
Los ritmos biológicos regulan ciertas actividades que permiten afirmar con total seguridad eso de:
¡La primavera, la sangre altera!
Nuestra sexualidad obedece al reloj biológico. Igual que tenemos ganas de comer o de dormir también tenemos más ganas de sexo en determinados períodos del año o momentos del día. Hombres y mujeres estamos sometidos a ritmos físicos, emotivos y emocionales.
En el Siglo V a.C. los templos religiosos declararon a las prostitutas como “santas” sirvientas de los dioses.
En todas las épocas, en todos los pueblos, nunca ha faltado la prostitución.
Los Felices Años 20 es la denominación que históricamente se le ha dado al período que va desde que termina la I Guerra Mundial hasta el Crack del 1929, que daría paso a la Gran Depresión.
Nos gusta el sexo sea cual sea la estación del año, pero es cierto que hay determinadas estaciones en la que nos apetece practicarlo mucho más. Una de las mejores estaciones para el sexo es el otoño. Después de un largo verano, echamos de menos mantener relaciones entre las sábanas y sentir placer con el calor que desprenden los cuerpos.
El verano es propicio para el sexo por varias razones como son la tranquilidad de las vacaciones y la poca ropa que llevamos. Pero en cuanto empieza el frío, el contacto de los cuerpos nos despierta sensaciones mucho más fuertes. El contraste del frío del ambiente con el calor de unos besos húmedos y calientes recorriendo nuestra boca y cuerpo, hacen que nos olvidemos rápidamente de la estación estival.
Cualquier estación es buena y todas tienen su pequeña particularidad. Ahora toca disfrutar del otoño que significa renovación, y el sexo es uno de los aspectos de la vida en los que tenemos que poner más empeño en conseguir que sea divertido, diferente y muy, muy placentero.
Los tenemos claro. Preferimos hacer el amor con la luz encendida. Nos gusta mirar a nuestras parejas mientras tenemos relaciones sexuales con ellas. Ver las expresiones de la cara, los cuerpos desnudos o las prendas provocativas, hacen que nos excitemos mucho más que manteniendo sexo completamente a oscuras.
Una luz tenue pero que permita ver con claridad, ayuda a que nos excitemos más.
Es también mucho más fácil saber si nuestra pareja está disfrutando plenamente si le miramos a la cara y vemos la expresión de placer ante cada caricia o movimiento.
A la mayoría de los hombres les excita mucho ver el cuerpo de su pareja completamente desnudo, por ello la postura en la que la mujer está arriba, permite tener una visión perfecta de su boca, pechos y vulva. De esta manera la puede penetrar mientras le acaricia todo el cuerpo. Otra de las posturas preferidas de los hombres es la mujer con las cuatro extremidades apoyadas. Esto también resulta excitante para el hombre ya que puede disfrutar de una visión prácticamente completa y puede acceder a acariciar cualquier zona con facilidad.
Todos sentimos en determinados momentos la necesidad imperiosa de llevar a cabo una relación sexual estemos donde estemos. La expresión uno rapidito puede tener una alta carga de erotismo y conseguir una explosión de pasión en cualquier sitio y a cualquier hora provocados por la llamada de nuestro instinto más primitivo.
El sexo rápido es una alternativa a la monotonía. Hay quienes eligen llevarlo a cabo en sitios públicos como pueden ser los baños de los restaurantes, ascensores o cualquier sitio en los que se sienta que se puede ser pillado infraganti. También podemos cambiar el escenario dentro de casa y dejar la cama para los días en los que estamos más relajados. Lugares como una mesa, una silla, la encimera de la cocina o el balcón, pueden ser más que interesantes para aderezar estos fulminantes encuentros.
Hay que intentar no utilizar este tipo de relaciones sexuales respaldándonos en la falta de tiempo que tenemos hoy en día. De lo que se trata es de variar la forma de sentir placer y hacerle saber a la otra persona que da igual el sitio en donde se encuentren porque en cualquier momento te pueden ofrecer sexo bueno e intenso durante unos pocos minutos.
Las zonas erógenas de los hombres, son mucho más parecidas a las de las mujeres de lo que nos creemos. La zona genital encabeza la lista, pero también hay que destacar que los hombres sienten mucha excitación sexual a través de otras partes de su cuerpo como son los pezones, el ano, el cuello y los pies por citar algunos ejemplos.
La próstata es una de las zonas que más placer proporciona al sexo masculino. La pareja puede estimular esta zona a través de fricción, caricias o con la introducción de un dedo y la posterior presión hacia el interior. Aunque algunos hombres se muestran un poco reacios a estas prácticas, la mayoría de los que lo han probado aseguran que la excitación es máxima, y que practicado junto con una penetración o felación, lo hacen increíblemente placentero.
Los testículos son otra de las zonas erógenas importantes, pero más que aumentar la intensidad del orgasmo, lo que proporciona es una sensación de relajación sumamente agradable ya sea acariciándolo antes o después de una eyaculación.
Pero lo que sí es imprescindible, es dedicar tiempo a experimentar con nuestra pareja cuales son las partes de nuestro cuerpo que más nos gustan que nos acaricien, y sobre todo que exista una amplia comunicación para ser capaz de transmitirlo sin prejuicios con el fin de que ambos puedan disfrutar plenamente.
La pregunta del millón. Podemos empezar diciendo que el tamaño preocupa más a los hombres que a las mujeres. Aunque se puede dar placer de infinitas maneras, el hombre se suele preguntar si su pene cumple con los estándares de tamaño y si sus parejas se encuentran plenamente satisfechas.
Ante todo, saber que la vagina se adapta a cualquier tamaño, grosor o curvatura del pene. Pero también hay que resaltar que los puntos más sensibles se encuentran en la parte externa de la vagina y no en la interna, siendo el momento de la introducción del miembro uno en los que la mujer siente más placer. A esto hay que unir también la estimulación del clítoris, que al realizar la penetración lo fricciona y presiona ayudando a la excitación.
Un punto también importante es la variedad de formas de pene; Hay muchas posturas que se pueden incluir para que en caso de miembros pequeños, se consiga una penetración más profunda. Pero al contrario también sucede algo parecido, ya que hay veces que un miembro demasiado grande puede causar dolor a la mujer mientras la penetra, y se necesitan buscar alternativas en las posturas para conseguir evitar molestias y lograr el placer.
















